martes, 9 de junio de 2009

LA PRIMERA TRANSMISION RADIAL Y EL MATCH FIRPO-DEMPSEY

En 1920 el Jefe de Correos y Telégrafos de Gaboto era un inmigrante catalán amante de las comunicacionnes, y en especial de la radiotelefonía. Egresado en la especialidad radiotelegrafía naval de su país, logró construir un radio receptor para escuchar la única estación del país: Radio Cultura, Estación Palermo, que transmitía desde la Capital Federal. Y se había puesto más eufórico desde aquel memorable momento en que captó la primera transmisión mundial que se efectuó desde Buenos Aires, en la terraza del antiguo teatro Coliseo en el año 1920, por un grupo encabezado por el Dr. Enrique Susini llamados “Los locos de la azotea”. Para iniciar las transmisiones se eligió la ópera Parsifal de Richard Wagner.

Apenas se supo que el match Firpo-Dempsey iba a ser transmitido por radio, algunos habitantes del pueblo se contactaron con el Jefe de Correos y Telégrafos para armar un receptor que le permitiese escuchar el match.
Preparado el aparato y llevado a la casa del vecino Juan Larrateguy, se lo ubicó en el gabinete principal y se hicieron todas las instalaciones accesorias tales como baterías, tierra y una monumental antena receptora realizada por don Carlos Tartaletti. No se escatimó material en esta última para lograr el mayor alcance y nitidez.
Llegó la ansiada fecha y ya desde el anochecer se comenzó a notar la presencia en el pueblo de numerosos vehículos y automóviles que venían de las poblaciones circunvecinas, la mayoría sin que nadie los hubiese invitado pero deseosos de conocer la primicia del resultado de aquel lance. No iba a ser una transmisión con lujo de detalles, simplemente se iban a dar los resultados de cada "round". Sin embargo este anuncio sería suficiente para ir palpitando si nuestro compatriota alcanzaba o no a ceñir la corona de campeón mundial de todos los pesos.
Ya una hora antes del encuentro el altoparlante del radiorreceptor entró en funcionamiento y desde ese momento comenzaron las expectativas. Una gran cantidad de personas se había agolpado frente a la casa y fue menester abrir una ventana, pidiendo silencio, para que todos pudiesen escuchar la transmisión. Técnicamente, el sistema utilizado para irradiar las noticias era algo tortuoso. Intervenía en el país la Transradio Internacional en combinación con la Radio Corporation of America, que por medio de una poderosa estación transmisora en Rocky Point, Long Island, distante setenta millas de Nueva York, emitiría desde el "ring-side" de Polo Grounds.
Los mensajes se enviarían en sistema Morse para ser captados en Buenos Aires. Se trataba de una transmisión radiotelegráfica y no radiotelefónica en ondas cortas y para mayor complicación los radiogramas debían ser redactados en código especial. Iban dirigidos a Radio Sud América que se había reservado los derechos de publicación. El personal de descifradores de Radio Sud América se había ubicado en la estación Radio Cultura Estación Palermo, que era quien a la postre iba a irradiar la noticia. Comenzó el memorable match y la ultra poderosa transmisora de Rocky Point lanzó el mensaje hacia Sud América a una velocidad de ciento ochenta mil millas por segundo, llegando a Buenos Aires en una fracción de minuto. En el acto se hizo la traducción del código y el mensaje listo para ser difundido se pasó por teléfono a Radio Cultura.
La emisora irradió la primera noticia: "21.56 El match está por comenzar" Los oyentes de Puerto Gaboto estaban silenciosos y tensos. Era una espera de minutos que parecían siglos. Llegaban a intervalos otros mensajes que sólo contribuían a aumentar la ansiedad y el suspenso de todos. Por fin llegó el resultado del primer round que los operadores tradujeron precipitadamente: "Primer round empatado". Un murmullo brotó de aquel grupo que ya se habla hecho numeroso y que mantenía la esperanza que el próximo mensaje fuese más alentador. Pocos minutos transcurrieron para que éste llegase; el locutor vaciló un instante antes de propalarlo, con la dada de que el mismo podría estar equivocado: "Dempsey ganó por knock-out en el segundo round". Los oyentes quedaron absortos, demudados, incrédulos. ¿No sería una mala jugada de aquel aparato infernal? Sin embargo, sucesivos mensajes confirmaron la noticia y la gente entristecida comenzó a desparramarse en silencio por las oscuras calles del pueblo. Lástima grande que el locutor no difundió la incidencia cuando nuestro pugilista arrojó al campeón fuera de las cuerdas.
Extraño contrasentido para aquéllos que tuvieron la gracia de escuchar en su mayoría por primera vez, la voz de una de las creaciones más maravillosas del siglo.